Opinión

Que prevalezca la luz sobre toda sombra

Por Maggy Talavera (*)

Desde hace unos días vengo compartiendo un mensaje entre familiares y amigos, que hoy quiero multiplicarlo por miles, milagrosamente (como los panes y peces entregados por Jesús a sus discípulos), aprovechando este privilegiado espacio que comparto con ustedes cada domingo. Es un mensaje que inicia reconociendo que este 2021 -que ya está a punto de completar su giro de 365 días- ha sido un año intenso, marcado por fuertes emociones y grandes retos que han acelerado cambios en todos los ámbitos de nuestras vidas: en el personal, en el laboral y en el de nuestras relaciones sociales. Algunos retos y muchas emociones han sido más difíciles de enfrentar, asimilar y superar que otros. Pero es justo reconocer también que algunos han sido más leves e incluso han llegado como una suerte de bálsamo o un soplo de esperanza, como una bocanada de aire puro y necesario para devolvernos a la vida.

Para devolvernos a la vida que nos ha dado tanto, y nos sigue dando, aunque de tanto en tanto también nos quita algo. La vida es así, está llena de contrastes, de alegrías y tristezas, de conquistas y fracasos, de amores y desamores, de luces y sombras. Lo importante, en todo caso, es mantenerla iluminada, con luz propia y también con luces irradiadas por otros y compartidas fraternalmente, incluso luces irradiadas por nuestros seres amados desde ese lugar mágico y celestial al que se van a descansar en paz. Ya sabemos que no siempre es una misión fácil de alcanzar, pero sabemos también que no es misión imposible. Depende, fundamentalmente, de nuestra voluntad para encarar la misión y de nuestras ganas y empeño para lograr la meta. Una voluntad, unas ganas y un empeño auténticos, coherentes con un bagaje de principios y valores positivos que emerge de la luz y nunca de las sombras.

Es con este ánimo -el que prevalezca la luz sobre toda sombra- que vengo otro fin de año con el corazón en la mano para compartir con ustedes este buen y necesario deseo. Ojalá sea un deseo que inspire y contagie, con una fuerza superior a cualquier energía negativa o alentadora de las sombras, donde tan bien saben moverse quienes no aman la vida. Necesitamos mucho y de manera urgente que la luz prevalezca sobre toda sombra. Soy de las convencidas que en el mundo hay más almas buenas que malas, más gente haciendo el bien que el mal, más personas dispuestas a amar que a odiar. Solo que, como dicen muchos, no tienen buena prensa. O dicho de otra manera: están más preocupadas y ocupadas en hacer el bien, que en ser noticia, como sí lo están otros que disputan a sangre y fuego esa exposición mediática, porque se juegan allí gran parte de sus feroces pugnas por la toma y control del poder, político y económico.

Ese es mi deseo principal: que prevalezca la luz sobre las sombras. Un deseo que acompaño con agradecimientos, así en plural, porque como vengo repitiendo también una y otra vez, tengo muchísimas más razones y motivos para agradecer, que para lamentar o prestar quejas. Algunas personas aun se sorprenden al escucharme decir esto, sobre todo este año en el que el COVID-19 nos golpeó muy duro, llevándose en menos de quince días a nuestros dos viejingos amados, Papito y Mamacita. Un dolor compartido por tantas otras familias que se pueden contar por miles en el país o por millones en el mundo entero, que cala hondo y siempre te recuerda que está ahí, con unas puntadas permanentes, pero que en ningún momento ha llegado a perturbar mi mente al punto de dejar de ser agradecida por la bendición de haberlos tenido como hacedores de nuestras vidas y un par de guías para la vida iluminada por el amor y la Fe.

Un agradecimiento que espero volver a reiterar al final del nuevo año que ya se inicia. Una esperanza que me propongo acompañar con el compromiso renovado de poner todo mi empeño para la luz prevalezca sobre las sombras, tanto en mi vida o ámbito personal y familiar, como en el laboral y en el de mis relaciones de amistad. Con el deseo, además, de que sean contagiosos. Porque si de algo vamos a necesitar en este 2022 es de luces que iluminen nuestro recorrido, ayudándonos a sortear peligros y revertir los malos augurios.

(*) Publicado en El Deber y Los Tiempos, domingo 26 de diciembre de 2021